lunes, 31 de diciembre de 2018

Se perderán.

Se perderán
los amantes,
los enemigos,
las alegrías,
los pesares,
pero siempre
nos quedarán los poemas,
cómo fósiles de dinosaurios,
ruinas en piedra
de algo muchísimo más grande
y que una vez,
hace muchísimo tiempo,
estuvo vivo.
El vino se tornará vinagre,
se mustiarán las flores,
pero las estrellas muertas,
mucho antes de que se conocieran
nuestros padres,
alumbrarán los desamores
de nuestros nietos.

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